Disfrutar mi vidaPrefiero los amaneceres a los atardeceres, cuando el universo está abierto a miles de posibilidades, cuando la semilla, el inicio para crear está latente. Cuando la ciudad empieza de a poco a despertar silenciosa, lenta, limpia, fresca…
Me gustan los inicios, los nuevos comienzos… ya sean emociones, vivencias, conocer personas nuevas, crear proyectos nuevos. Me cuestan los atardeceres no es que no me gusten pero me es difícil finalizar y hoy es algo que deseo hacer. Terminar proyectos, finalizar procesos internos que llevan varios años, muchos años quizás, algunos fluyendo lenta, casi imperceptiblemente hasta su madurez.

Cruzando el medio día.

Entrando en la segunda etapa de mi vida, donde no hay hijos, donde actualmente no hay pareja, siento la necesidad de hacer algo distinto, queriendo disfrutar, abrazar mi vida, en esta realidad, mi realidad, así como es, sin hijos, sin culpas, sin sentirme menos, sin que me afecten las opiniones o prejuicios de otros. Así como soy, humana, imperfecta, auténtica, impaciente, sensible, valiente, con mis miedos bien conocidos, dejando atrás viejas pretensiones, viejos reproches, dispuesta sólo a lo posible no a ideales, hablando con el corazón.

Si pudiéramos elegir ser madres o no, sin juicios, el no tener hijos no sería ningún tema. Y la verdad nunca ha debido serlo. ¿Qué importa si una tiene o no tiene hijos? El error radica en inculcar que el único rol de la mujer es criar y ser madre y la no libertad de poder elegir si queremos serlo o no.

No necesitamos luchar entre nosotras, ni menospreciarnos mutuamente como sucede en muchas culturas, sociedades, países, familias. Esto es sólo otra manipulación de nuestra sociedad, del establishment para mantenernos ocupadas, sin tiempo para dedicarnos a nuestro propio desarrollo, culpándonos unas a otras o a nosotras mismas, separadas en nuestro interior y desintegradas de nuestro verdadero ser y de nuestra hermandad, la de las mujeres.
No sigamos cayendo en ese juego.

Todas somos humanas, tratando de ser felices, así de simple. Buscando un sentido a nuestra vida, cada una con sus procesos y duelos… esa es la verdadera realidad. Para qué tanto enjuiciamiento, tanto sentimiento de culpa cuando lo cierto es que todas somos una. Lo que me sana a mi las sana a ustedes y lo que les sana a ustedes me sana a mi.
Cuanto entendamos esto, viviéremos con menos tabúes y entenderemos el verdadero significado de sororidad.

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Socialmente necesitamos vernos y sentirnos identificadas no sólo en los medios de difusión desde una perspectiva positiva, sino que también en las políticas de estado, en especial en temas como vejez, planes de salud, previsión, incluso en turismo. Es aun un largo camino por recorrer y es nuestra misión, la de quienes estamos despiertas y dispuestas a hacer escucha nuestra voz, que estos cambios lleguen a concretarse. Necesitamos sentirnos integradas a nuestra sociedad, reconocernos en nuevos modelos. Así el no poder concebir lo viviríamos como un duelo más de nuestra vida y no porque no nos “realizamos como mujeres”; y el no querer sería una más de nuestras elecciones de vida. Esto no implica y jamás ha implicado que la humanidad desaparecerá por nuestras decisiones.
Pero todo ha sido tergiversado cultural, social y en nuestra psiquis. Y aquí  estamos con duelos invisibles, secretos y no resueltos. Temiéndonos unas a otras, culpándonos por algo que en realidad solo le importa a quien toma la decisión.

Mujer sin Hijos me ha permitido cerrar este proceso y hoy estoy dispuesta a abrazar mi vida desde las oportunidades que esto me da.

He tratado de hacer de esta página una voz para validar este duelo vivido en silencio tras de tanto tabú y enjuiciamiento social hacia quienes no hemos deseado o podido tener hijos, sin menospreciar a quienes si han deseado criar, que de por sí considero es un gran esfuerzo. Vuelvo a repetir, no es una lucha, es simplemente otra opción que decidimos vivir. Creo firmemente que no poder concebir tiene una muy profunda raíz en nuestra psicología interna que nos hace no poder hacerlo, no retener nuestros fetos… creo también que es reflejo de algo muy profundo en nosotros y en nuestra relación de pareja.

Ahora comienzo una nueva etapa… se van cerrando círculos, los duelos van terminando. Busco la unión de todas las personas en las que he estado disociada. Algunas personas me conocen por Tere, otras por Marga, ambas me han dado la oportunidad de desarrollar diferentes facetas de mi persona; ahora como Margarita Teresa, estoy decidida a simplemente disfrutar… de la vida, de mi vida.

Desde mi corazón las abrazo a todas.
 Margarita Teresa

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Mujer Sin Hijos, un aporte a la evolución de la visión femenina.

Este es un proyecto que está vivo y en constante evolución.
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