De la serie “Encuentra tu Tribu”

lo que me sana a mi

Los círculos de mujeres existen desde hace siglos y siglos. Pertenecemos a una generación en la que estos círculos se han perdido, vivimos inmersas en el frenesí de la vida cosmopolita que perdimos la costumbre de reunirnos en grupo a hablar de nuestras cosas o, al menos, la costumbre de hacer los círculos tal y cómo existían hace siglos y como existen en los poblados de algunas tribus.

Siendo una Mujer Sin Hijos muchas veces he sentido que no pertenezco. No es que no me desenvuelva o me sienta bien con las personas pero esa sensación de que me faltaban las pares, Mujeres Sin Hijos igual que yo, me ha acompañado hasta ahora. Me encantan los círculos de mujeres y actualmente extraño no estar asistiendo a uno. Esa apertura y comunión que se genera, esa aceptación de la otra sin ninguna competencia es lo que los hace, en mi opinión, valiosísimos.
Pero si una no tiene algún círculo cercano, los encuentros con las amigas son igualmente enriquecedores en especial cuando nos contactamos desde nuestro corazón, nos contenemos y contamos nuestras historias, y hablamos sobre el momento que estamos viviendo. Es lo que viví en mis vacaciones a invitar a mis amigas a acompañarme en el cuidado de la casa de mi madre que andaba de vacaciones, en las afueras de Santiago. Tuvimos dos semanas de comunión, se generó una onda riquísima y me encantó ser la anfitriona. Definitivamente serán unas vacaciones que quedarán atesoradas en mis recuerdos.

Cuando las mujeres hablamos nace una conexión natural. Llevamos dentro una sabiduría ancestral femenina que al conectarnos con otras mujeres se activa, se libera y nos ayuda a crecer y evolucionar. Y una parte importante del por qué me gustaron tanto estas vacaciones es porque conversé con ellas desde el ser una Mujer Sin Hijos. Pude y me concedí la oportunidad de comentar con ellas sobre este, mi proyecto de Mujer Sin Hijos y mis vivencias y eso hizo que se abriera en mi esa valentía de contar mi perspectiva de vida. Ya no me sentí excluida a pesar de que todas ellas son madres y son tremendas madres y reconozco que me siento plena. Nos dimos la oportunidad mutua de reconocernos diferentes e iguales en nuestro ser mujer. Cada una de ellas refleja una parte de mi, cada una de ellas aporta su vivencia a mi propia experiencia de ser  mujer y a cada una de ellas aporto yo una parte de mi.

La necesidad de compartir nuestras historias proviene de un lugar de querer encontrar “nuestra tribu”. Cada vez que contamos nuestra historia y alguien no sólo nos escucha, sino que también nos oye y realmente se preocupa por lo que estamos diciendo, de dónde venimos, cómo nos ha afectado, cambiado, alterado, nos hace cuestionar y ayudar a entendernos. Esto enciende la respuesta de nuestro cuerpo al estrés y activa mecanismos de auto-reparación innatas de nuestro cuerpo.

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El Millonésimo Círculo- Jean Shinoda Bolen

Cuando un número decisivo de personas transforme su actitud o comportamiento, la cultura en su totalidad también se transformará y comenzará una nueva era. Este es el planteamiento básico de R Sheldrake en la teoría de la Resonancia Mórfica, es tomada por la doctora en medicina y analista jungiana Jean Shinoda Bolen (Autora de las Diosas de cada Mujer) en su libro El Millonésimo Círculo.

De esta forma nos alienta a las mujeres a tomar parte en este cambio de era que estamos viviendo y aportar con nuestra sabiduría y nuestras virtudes íntimamente femeninas a la transformación de la humanidad. ¿Y cómo hacerlo? ¡Creando Círculos de mujeres!… hasta que lleguemos al “millonésimo círculo” que será el punto clave que incline la balanza hacia una nueva humanidad.

A continuación extractos de su libro:

“Hay una pacífica revolución en marcha, un movimiento espiritual de la mujer que es difícil de percibir a simple vista, a través de los círculos de mujeres, de mujeres con capacidad sanadora ¿podría dar la cultura un vuelco?

Para que el sistema patriarcal cambie, ha de existir un “millonésimo círculo”. Y ha de ser así porque lo que el mundo actualmente necesita es una inyección de la clase de sabiduría que las mujeres tienen, y la forma misma del círculo es la encarnación de esta sabiduría…

En el círculo no existen jerarquías y eso es igualdad, así se comporta una cultura cuando escucha y aprende de cada uno de sus integrantes; compartiendo la sabiduría de la experiencia, las mujeres del círculo se apoyan mutuamente y se descubren a sí mismas a través de las palabras. Cada círculo es una regeneración de una forma arquetípica, está inspirado y sustentado por todos los círculos de mujeres que han existido, y él a su vez hace un aporte al campo de energía arquetípica que facilitará el camino al círculo siguiente.

Un círculo de mujeres es un espejo multifacético en el que cada mujer se ve a sí misma reflejada… el círculo es un ritual sagrado, es un encuentro de mujeres implicadas en una manifestación artística capaz de cambiarnos a nosotras mismas y al mundo…

la-fuerza-mas-poderosa

Aquí les dejo dos link que les pueden interesar:
http://circulodelasmujeres.blogspot.cl/2007/07/el-millonsimo-crculo-jean-shinoda-bolen.html
http://ger-mujeresencirculo.blogspot.cl

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Mujer Sin Hijos, un aporte a la evolución de la visión femenina.

Este es un proyecto que está vivo y en constante evolución.
Si quieres colaborar o tienes una idea que sume, estaré encantada de escucharla.
Envíame un email a: mi historia@mujersinhijos.com.