Cuando nuestras emociones son inestables y el espíritu tambaleante, incluso la más inocua de las experiencias – un anuncio de televisión, un viaje, o una entrada en Facebook, la noticia del embarazo de una amiga, etc – puede enviarnos rápidamente de vuelta a a lo más profundo de nuestro dolor.

Nos llega una invitación a un baby shower. Tenemos tres semanas para lamentar la injusticia, encontrar a una excusa para no ir, y luego ir de todas maneras y pasar un momento miserable porque siempre nos preguntan lo mismo, “Así que, cuando vas a tener hijos?” y todos los ojos de la mesa quedan puestos en nosostras. Las manos empiezan a sudar con la presión de mantener nuestras emociones controladas. ¿Cómo respondemos a estas preguntas, manteniendo nuestra dignidad intacta?

Lo mismo va para la cena familiar, las vacaciones, que parecen sacar lo peor en todos, y por supuesto, el Día de la Madre.
anticipando

No nos podemos ocultar para siempre con la esperanza de evitar la interacción con niños, mujeres embarazadas y la ropa de bebé. Entonces, ¿cómo nos armamos para salir y enfrentar al mundo, para manejar los factores desencadenantes con gracia y aplomo, y expresar nuestros sentimientos a personas que no tienen ni idea de lo que estás pasando?

aventurera

  1. Anticipando Eventos
    Boda, fiesta de cumpleaños, reunión familiar, reunión de ex alumnos del colegio, un picnic, alguna feria o conferencia a la que debemos asistir, un festival, un grupo de voluntarios, una ida al cine etc. Estos son algunos de los lugares donde corremos el riesgo de una emboscada sorpresa.
    Piensa en tu lugar de trabajo, situaciones familiares, y vida personal.
    ¿Trabajamos con recién casados ​​que podrían darnos una sorpresa con un anuncio del embarazo?
    ¿Tenemos una familiar que queda embarazada cada vez que su marido estornuda?
    Pensemos también en lugares públicos y eventos en los que puedes encontrar bebés, niños, mujeres embarazadas o madres. Haz una lista de todos los posibles ataques por sorpresa que podrías esperar.
    Tendremos una lista de actos programados y “sorpresas anticipadas”, podemos prepararnos para ambos en la misma forma.
  1. Imaginemos nuestro resultado ideal
    ¿Cómo queremos que se resuelvan las cosas?
    ¿Queremos aprovechar la oportunidad para explicar a un miembro de la familia que sus comentarios impertinentes acerca de nuestra falta de descendencia son hirientes?
    ¿Es importante ser una buen invitada y mantener la atención en la persona que nos invitó?
    ¿O sólo tenemos que ir y mantenernos durante la cena sin perder la calma?
    Saber lo que queremos lograr es la clave para crear un plan.
    Pero aseguremonos de que nuestro objetivo sea realista. Si esperas que nadie mencione bebés, embarazo, o la maravilla universal de ser madre (señalando nuestra exclusión) no es una meta realista. Supongamos que alguien lo hará, preparémonos en consecuencia.
  1. Antes de ir, es bueno saber quién va a estar en el evento.
    ¿Quién probable nos pregunte algo inapropiado?
    ¿Tienes un familiar que siempre nos lanza en la cara que hemos tomado el camino equivocado, no importa qué cosa sea?
    ¿Hay un compañero de trabajo que estaba tratando de tener hijos, al mismo tiempo que nosotras, y que ahora tiene hijos?
    ¿Podemos encontrar una manera de mantenernos alejadas de estas personas?
    Pensemos en que tan informados están los otros invitados acerca de nuestra situación personal. Por ejemplo, si vemos algunos familiares sólo una vez al año, puede que no sepan que hemos dejado de intentarlo.
    ¿Habrá nuevas personas que podrían preguntarnos si tenemos hijos?
    ¿Podemos encontrar a alguien “seguro” con quien hablar?
    Conociendo la lista de invitados de antemano puede ayudarnos a planificar nuestra estrategia y por lo menos tener una idea de las emboscadas emocionales que puedan surgir.
  1. Encuentra un refugio seguro
    Una vez que hemos trazado las posibles emboscadas emocionales, podemos encontrar un refugio seguro, también.
    ¿Habrá alguien allí que conozca nuestra situación?
    ¿Podemos confiar en ella o él y expresar nuestras preocupaciones sobre algún primo y su humor negro que siempre nos tiene como objetivo final?
    O pedirle que mantenga un ojo en nosotras en caso de que nos sintamos acorraladas, o peor aún, cuando necesitemos salir rápidamente?
    La idea es aparecer totalmente preparada para casi cualquier cosa que se presente, y tener a una persona comprensiva a nuestro lado puede ser un salvavidas, incluso si a esa persona sólo la llamamos por apoyo antes o después del evento.
  1. Prepara un discurso de ascensor
    Cualquier empresaria o actriz que se precie tiene un discurso de ascensor preparado – un breve discurso o mini presentación de lo que tiene para ofrecer en caso de que se queda atascada en un ascensor con un contacto importante. Nuestro discurso de ascensor debe ser una respuesta corta, una respuesta practicada a una pregunta incómoda o inapropiada. “¿Tienes hijos?” ¿Qué dices?

Siempre hay una posibilidad de encontrarnos con algún obstáculo. Así que, ¿qué haces cuando eres sorprendida por un maremoto emocional? ¿Cómo mantenemos la calma ¿cómo detenemos un evento fuera de control?

 1. Ten una estrategia de salida
Cuando llegas por primera vez, busca la salida más cercana. Saber dónde ir si necesitas hacer una escapada apresurada o si decides que no te sientes cómoda y que prefiere no estar más en ese lugar.
¿Puedes llegar a tu auto, la oficina o el jardín?
El baño puede ser una zona segura ideal, sólo que tiene solamente una salida y tendrás que salir tarde o temprano. Cuando lo hagas, necesitas saber lo que vas a hacer y donde ir.

2. Una vez que sabes dónde iras, decide cómo vas a hacer una salida digna.
¿Podrías recibir un importante mensaje de texto falso? “Lo Siento. Tengo que comprobar algo con un cliente” u “Oh, mi amiga está pasando por un momento terrible; necesito ir y ver cómo está.”
O en una fiesta –“necesito tomar una dosis adicional.” Los dolores de cabeza son siempre una buena excusa y además son invisibles; migrañas falsas son aún mejores.
Recuerda, no tienes que ser la más amable en ese momento.

 3. Practica el autocuidado y la autoconservación
Ponte primera. Más tarde puedes preocuparte por herir los sentimientos de la gente y tener que dar una explicación. En este momento, tu cuidado es número uno. Búscate a un buen lugar y cuida de ti misma.

 4. Date tiempo
Va a tomar algún tiempo para que podamos perfeccionar nuestra estrategia, por lo que tratemos de no ser tan duras con nosotras mismas si alguna vez nuestras emociones nos sobrepasan. El tiempo es el gran sanador y la paciencia es nuestra mejor amiga. Cada vez que nos aventuremos en un entorno social nos será más fácil de manejar estas situaciones, pero por ahora reconocer que nos están haciendo daño es primordial, y démonos tiempo para sanar.

5. Digamos “No”
“¿Tengo que ir?”
A veces debemos llamar a nuestra adolescente interna y preguntarle si realmente tenemos que ir al evento, ¿o podemos simplemente saltarlo esta vez?
No necesitamos ir a cada evento. Está bien decir que no de vez en cuando y es necesario. Recuerda el autocuidado y la propia conservación.

Continuará…

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