Seamos amables con nosotras mismas
Por cada comentario crítico necesitamos de cinco comentarios positivos en retroalimentación. ¿Nos damos al menos una proposición de 3:1 de retroalimentación positiva para cada una crítica que nos hacemos? Definitivamente yo no.

culturaLa auto-bondad se ha asociado con una forma de debilidad, cuando en realidad se trata de una fuente de fuerza interior y una increíble capacidad de recuperación. Al menos a mi no me parece que Amma o el Dalai Lama sean personas «débiles».

Todas sabemos lo mucho que un comentario crítico de alguien que amamos y respetamos puede hacernos daño. Así que imagínense lo que criticarnos duramente a nosotras mismas y con la implacabilidad que muchas de nosotras hemos aprendido nos puede hacer. Es un acto de auto abuso psíquico feroz y una forma de castigarnos a nosotras mismas por ser humanas e imperfectas. Al igual que todos los demás.

A lo largo de los años que hemos querido ser madres, para algunas de nosotras desde cuando éramos niñas, nos hemos imaginado qué tipo de madres seríamos, cómo íbamos a hacer las cosas (iguales o de manera diferente), el nombre que tendrían nuestros hijos e hijas, cómo íbamos a tratarlos, etc. Vemos a nuestros amigos, familiares y a completos extraños criando sus hijos y pensamos: «Yo no lo haría así», o «Eso es increíble, lo voy a recordar». Con nuestros sobrinos, sobrinas, ahijados, ahijadas y otros niños presentes en nuestra vida hemos ido adquiriendo una profunda reserva de instinto y comportamientos aprendidos al relacionamos con ellos, cuidarlos, enseñarlos, al consolarlos y mantenerlos seguros.

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Seguro que conocemos muchas mujeres que son biológicamente capaces de dar a luz, pero para las que ser madre es psicológicamente un gran desafío. Nosotras somos sus opuestos – las mujeres que somos madres en espíritu, pero no en la realidad.

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El Arquetipo de La Buena Madre.
Un arquetipo es algo que existe como un potencial dentro de una personalidad hasta que este se activa por circunstancias adecuadas, influencia o experiencia. Por lo tanto, todo el mundo tiene un «arquetipo de madre» y, para aquellas de nosotras que hemos deseado ser madres, esos años de añoranza pueden haber activado ese arquetipo, pero este nunca ha tenido la oportunidad de ser plenamente expresado.

Esta parte nuestra se expresa en el cuidado hacia nuestros seres queridos, con nuestras mascotas, nuestros sobrinos y sobrinas y otros niños que rodean nuestras vidas personales y profesionales. Pero sólo les podemos ofrecer nuestra ternura, no los dimos a luz, ni les ayudaremos a formarse a sí mismos para enfrentar el mundo.

Somos leales amigas, hijas, parejas amorosas, madrastras sensibles, comprensivas hermanas, tías amables, etc.
Somos mujeres buenas para los demás.
Así que ¿por qué somos tan crueles con nosotras mismas?

Conociendo a nuestra crítica interna.
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Puede sonar algo como esto:

Nunca haces nada bien.
¿Quién te puso a cargo, idiota ?
Te ves horrible.
Olvídalo, ni siquiera te molestes, no lo lograrás.
¡Si pierdes este trabajo, que no conseguirás otro!
Nuevamente olvidaste las llaves, ¡tonta!
No es de extrañar que nunca te casaras, ¿quién querría estar contigo?
Nadie te quiere, eres una perdedora.
Nacida para fallar.
¡Es asombroso que no te ha dejado ya!

De hecho, ya es muy difícil decir esto en voz alta y puede ser porque nunca le hablaríamos así a los demás. Entonces, ¿por qué nos hablamos a nosotras mismas así?

De dondequiera que nuestra voz interna venga, ya sea que la llamemos nuestra crítica interior, nuestra perra interna o simplemente «yo», es necesario entenderla un poco mejor con el fin de formar una nueva y más amable relación con nosotras mismas.

No hay nada inherentemente «mal» con nuestra critica interna, tiene sus usos. Su vocabulario y valores se crean a partir de lo que aprendimos de nuestros padres, maestros y nuestros primeros cuidadores. Dependiendo de la personalidad y de nuestras experiencias de infancia cada una tendrá un «tono» diferente de crítica interna y un diferente grado de tolerancia a la crítica. Freud llamó a esta parte de nosotros nuestro «superego» y es una parte fundamental de lo que se convierte en nuestra conciencia adulta – pero es una parte nuestra, no es la totalidad.

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Por ejemplo, cuando estás cansada y necesitas tomar una siesta, ¿qué dice tu critica interna? Ella dice “te ves horrorosa, pero ni siquiera pienses en ir a dormir la siesta» o te dice “Te ves un poco cansada, ¿por qué no te tomas una siesta y después continúas?”

Este tipo de abuso interno incesante nos desgasta, nos tira para abajo y nos pone en una especie de batalla permanente con nosotras mismas, negándonos el acceso a la alegría, la creatividad, sueños, inspiración, la pasión y el amor. Contribuye enormemente a la «falta de vida emocional» que muchas de nosotras experimentamos, en que nada nos motiva, ni siquiera lo que antes nos apasionaba y terminamos creyendo que vamos a sentirnos así por el resto de nuestras vidas.

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El no tener la familia que soñé de alguna manera me ‘confirmó’ lo que mi crítica interna decía; que había algo «malo» conmigo que incluso no podía conseguir algo tan «simple” y que ‘todo el mundo’ parecía manejar, muchas veces hasta por accidente. Mi crítica interna me tiraba al suelo y alimentaba mi depresión y dolor.

Pero a menudo hay sabiduría en la autocrítica también, no es tan mala pero, no hay sabiduría en abusar de una misma a cada momento.

¿Le hablaríamos así a nuestros hijos e hijas? No lo creo. Pero hay una niña dentro de nosotras, y a ella le estamos haciendo daño, sufriendo por el modo en que la estamos tratando.

Reconocer a nuestra critica interna, darnos cuenta lo que en el momento nos está diciendo es vital para comenzar a cambiar el idioma que utilizamos con nosotras mismas. ¿Qué le diríamos a una querida amiga o una niña pequeña?

Una técnica es poner nuestra mano sobre nuestro corazón a medida que nos hablamos a nosotras mismas – un gesto de ternura física, de una misma a una misma. Suena tonto, pero pruébenlo. Pon tu mano en el corazón, o en el brazo si estás en público y di algo relajante a ti misma, ya sea en voz alta o en tu mente, como ‘Sé que estás muy preocupada, pero ya has pasado por esto antes, con el tiempo verás que todo va a estar bien «.

Autocrítica saludable y crítica destructiva son cosas muy diferentes: una construye confianza y nos permite aprender de nuestros errores; la otra destroza nuestra autoestima y nos conduce a patrones arraigados, repetitivos y disfuncionales. Es importante aprender la diferencia.

Sin embargo, aprender a ser más amables con nosotras mismas no es fácil pero es algo que todas podemos hacer y si queremos salir adelante, es esencial.

madreProteger, guiar, enseñar, nutrir y hacernos notar con cuidado las áreas que necesitamos mejorar en lugar de gritarnos a nosotras desde el momento en que nos despertamos.

Golpearnos a nosotras mismas no funciona, se los aseguro.

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