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domingo, octubre 17, 2021
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Historias de Vida: «Vilma Morales» – Guatemala

Mi nombre es Vilma Morales, nací en Guatemala un 2 de diciembre de 1971, así que tengo 44 años. Soy la segunda de tres hermanos. Mis padres tienen 46 años de casados. Estoy casada con un hombre al que me llevó un tiempo encontrar, pero que llegó a mi vida cuando no lo estaba buscando. Me gusta leer, escribir, pintar, hacer cosas creativas con mis manos, diseñar en la computadora. Me encanta abrazar árboles.

Describe tu sueño de maternidad.
Desde muy joven, en la adolescencia, pensaba en cómo sería mi vida con hijos. Los niños me han encantado siempre y tengo algo, que en mi país, le dicen ángel con ellos, niños o niñas. Recuerdo que siempre estaba rodeada de pequeños, los hijos de mis primas o cualquier niño que me encontraba en algún lugar. Solía soñar con sus rostros, deseaba tener dos, una niña y un niño, aunque con el tiempo me planteaba tres, para que hubiera un tercero en discordia. Cuando tuve más edad y mi primer matrimonio en puerta, pensaba en sus nombres, hacía planes, pensaba en donde me gustaría que estudiaran, si hubieran tenido afición por algún deporte, música, arte u otra cosa, como los apoyaría para que siguieran su sueño. Me encantó leer El Principito de Antoine de Saint-Exupéry, y fantaseaba con leerles ese y otros libros. Pensaba que si a mí me gusta leer, seguro alguno heredaría el mismo gusto.  Cuando yo era bebé tenía poco pelo, así que mi mamá me pegaba moños y otros adornos con cinta adhesiva, así que yo visualizaba a mis hijos así, con poco pelo, pero nunca les pegaría nada en la cabeza, así peloncitos se ven lindos los bebés.

En realidad, he vivido una búsqueda para tener hijos desde hace casi 20 años. Me casé, la primera vez, con un hombre con el que hablábamos de tener hijos y hacíamos planes juntos para tener una familia. Sin embargo, todo quedó en planes porque cuando noté que no quedaba embarazada, dicho sea de paso,  nunca he usado un método anticonceptivo, fui a ver al ginecólogo y me dijo que yo estaba bien, pero que necesitaba hacerle pruebas a mi esposo. Fue muy difícil llevar esto sola porque él no quiso ir nunca conmigo, no accedió a hacerse los análisis y el matrimonio, que solo duró dos años, se deterioró tan rápido que tomé la decisión de terminar con esa relación. Me negué un tiempo a aceptar que terminara, pero luego me di cuenta que debí haber terminado con él desde que volvimos del viaje de luna de miel. Él solo pensaba en sus intereses y yo, siempre estaba de último en sus planes. Un tiempo después, cuando hicimos el trámite de la nulidad eclesiástica, supe que él tenía un padecimiento que le impedía tener hijos, él lo sabía, pero nunca me lo dijo, pero sí que muchas veces me dijo que yo era la que no podía tener hijos y que ni para eso le servía. En conclusión, pasé por un divorcio muy difícil y de ese matrimonio no quedaron hijos, afortunadamente pensé en aquel momento, porque aún era joven y pensé que más adelante podía tener otras oportunidades.

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Unos años después conocí a otra persona que me conquistó con mucho estilo y me hizo creer de nuevo que podíamos tener algo importante juntos. Infortunadamente este hombre tenía un problema que se llama misoginia, pero lo escondía debajo un falso encanto. Cuando lo detecté, inmediatamente terminé la relación. Un mes después de esto, empecé a sentir molestias y la menstruación no llegaba, así que fui al médico y cuál fue mi sorpresa: estaba embarazada. Desde que el médico me vio me lo dijo, era tan difícil de creer, iba a tener un hijo. El inicio del embarazo fue difícil porque tuve muchas náuseas, además, padezco de hipotiroidismo y me tuvieron muy monitoreada para asegurarse que la bebé estuviera bien. El papá de mi hija supo que tendríamos una hija, pero solo estuvo conmigo un mes y después se esfumó. Esos últimos cinco meses de embarazo fueron los más felices que he vivido respecto a la maternidad, hasta que el 4 de mayo del 2006 la bebé nació. La escuché llorar una sola vez y después todo se volvió una pesadilla. Nació con problemas de salud, le hicieron una intervención quirúrgica, pero falleció al día siguiente. Quedé devastada, sentí como si hubieran amputado una parte de mi alma.

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Esto era demasiado, así que busqué ayuda profesional, me acompañó una psicóloga en toda la elaboración del duelo, hasta que acepté la muerte de mi hija y continué con mi vida.

Al casi cumplir un año de la muerte de mi bebé, conocí al hombre más bueno, que hasta el día de hoy, he conocido; noble, compasivo, empático, inteligente, que entendió con mucho amor lo que yo ya había vivido y así se enamoró de mí y yo de él. Nos casamos dos años después. De nuevo yo hacía planes con él, compartíamos el gusto por muchas cosas y teníamos juntos el sueño de tener tres hijos, para ese momento ya no  importaba si eran todos niños o todas niñas, o si eran variedad. Al año de casados,  no quedaba embarazada y estaba un poco ansiosa, así que, de nuevo al ginecólogo. Todas las pruebas siempre salían bien, las mías y las de él. Empecé tomando Omifin, por un año y nada. Entonces decidimos ir a una clínica especializada en tratamientos de reproducción asistida. Empezó el calvario, la edad me atormentaba, el tic tac de mi reloj biológico caminaba muy rápido, los horarios, las inyecciones en el vientre, las pastillas, dolores de cabeza, náuseas, el vientre inflamado como si estuviera embarazada ya, cambios de estado de ánimo, a ratos muy optimista y a ratos con miedo. Los médicos te dicen, debes estar muy tranquila, nada de estrés. ¿Cómo?  ¿Es eso posible?  Tenía que cuidarme hasta del aire porque una gripe o un poco de fiebre y el tratamiento se iba al trasto. Y al final, las pruebas de embarazo, con letras mayúsculas: NEGATIVO. Estos fueron los momentos más oscuros. Una nube gris se posaba sobre nuestras vidas, a llorar hasta el cansancio, un tiempo para descansar y a tomar fuerzas para el próximo tratamiento. Saltamos de la inseminación artificial a la fertilización in vitro. Y ya de última instancia, te sugieren la ovodonación y/o el vientre de alquiler, esto último ya no cabía en mi sistema de creencias, así que, se acabó. A reponerte porque no se pudo y la vida sigue.

Pensé, por momentos, que perdería la razón. Tuve que tomar medicamentos para la ansiedad y con el tiempo y mucha suerte, encontré a una bendita mujer que me ayudó con arte terapia, aprovechamos mis habilidades manuales para sanar mis heridas emocionales.
Pasó un tiempo y nos empezó a rondar la adopción, pero en ese tema tampoco nos resultaron las cosas. Intentamos, pero en mi país, es un tema muy mal manejado cuando lo haces legalmente, y si lo haces por tu lado, te arriesgas mucho. Pero yo nunca estuve convencida con esta opción. Mi esposo es un ser humano muy solidario y se conmueve mucho con la realidad tan dura de los niños en situación de abandono. Pero, finalmente decidimos que esto no es para nosotros.   

construyendo-una-nueva-vida

¿En qué etapa de tu viaje estás ahora?
Todavía estoy enojada conmigo misma, no digamos con Dios. No he logrado aceptar mi vida sin hijos, pero el terapeuta que nos acompaña, me dice que estoy en proceso, que ya voy en camino. Duele mucho todavía, me molesta que las personas me pregunten, pero también me molesta que sea un tema tabú, del que no se puede hablar con libertad, que las personas que no lo han vivido no sean empáticas, que muchas mujeres que tienen hijos solo hablen de sus hijos y uno, como si no existiera. Mi  dolor no cuenta, porque no hay un embarazo malogrado, porque no hay un bebé que nació pero murió, simplemente porque no hay hijos. La familia tampoco ha sido de mucho apoyo, quieren que yo esté bien, no importa lo que tenga que hacer. He tenido que escuchar cosas tan absurdas como: «Ustedes no tienen hijos porque primero quieren tener dinero y después los hijos», «Cuando perdí mi primer bebé, me sentí aliviada», «No tienen hijos porque no han pedido la bendición de sus padres», «No han  pedido con fe, por eso no tienen hijos», bueno, la lista sigue.

¿Qué recursos crees que necesitamos las Mujeres Sin Hijos?
Me gustaría contar con un grupo de apoyo. Lo he buscado y no lo he encontrado. He intentado formarlo, pero en la sociedad en la que vivo, pareciera que es mejor ponerle un velo al tema y dejarlo así, sin hablarlo, sin vivirlo, sin compartirlo. Me gustaría tanto, hablar con otras mujeres, es un oasis en el desierto, y lo digo con toda certeza, porque asisto a un grupo de apoyo para madres en duelo y allí comparto con otras mamás que perdieron hijos de diversas edades y de diversas formas, y nos sentimos tan respaldadas, tan acuerpadas, tan cómodas hablando de lo que sentimos, recordando a nuestros hijos. Pero el tema de no tener hijos es diferente, respecto a eso no puedo hablar en este grupo, porque la mayoría de mujeres tienen otros hijos y tratan de darme consejos que no me han sido útiles, aunque lo hacen con la mejor intención.

¿Qué crees que nosotras las  Mujeres Sin Hijos hacemos por las mujeres y por nuestro género?
Las Mujeres Sin Hijos podemos hacer muchas cosas por nuestro género, creo , que si hemos aprendido algo en este caminar, tenemos mucha sensibilidad, podemos acompañar a otras mujeres, podemos ser apoyo, podemos escuchar sin juzgar. Una vez leí algo que decía algo así, más o menos: «Un árbol que no da frutos, puede ser muy útil para dar sombra y cobijo».

¿Cómo crees que aportamos a la evolución de la visión femenina en nuestra sociedad o en tu círculo de amigos y familiares?
Creo que podríamos ir abriendo brecha, las mujeres que no tenemos hijos, algún punto de partida tiene que tener la apertura a temas que deberían de ser de interés social. Esta realidad de no tener hijos se está haciendo cada vez más frecuente y el no hablarlo, no significa que no siga sucediendo.

¿Qué ves cuando te miras al espejo?
Cuando me veo al espejo, veo a una mujer que ha pasado por mucho, pero que ha aprendido en una medida, que no se compara con lo que te enseñan en el colegio o la universidad. La vida ha sido mi maestra. Me veo joven, me arreglo para sentirme bien conmigo misma. Me veo con potencial para hacer cosas, aunque por momentos me veo triste o enojada, y a veces, sin ganas de seguir, pero no me quedo allí. Me veo en camino a algo, no sé si mejor, pero si diferente.

¿Conoces a otras Mujeres Sin Hijos que quieran compartir su historia?
Infortunadamente, de las mujeres que conozco que no pueden tener hijos, no hay una que yo crea que quiera compartir su historia. Culturalmente estamos muy programados para no hablar de lo que nos duele, de lo que nos incomoda.

Tere, gracias por abrir este blog, no sabes cuánto necesitaba saber que hay alguien en la distancia que entiende lo que siento. 

Vilma Morales es una Mujer Sin Hijos.

Revisa nuestra galería en Pinterest de Mujeres Sin Hijos a través de la historia.

Mujer sin Hijos – Tu Voz


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24 Comentarios

  1. Te dejo un comentario simple.Pero creo efectivo.
    Yo soy mujer sin hijos de 38.No t centres en lo que te falta.Hay mucho que se puede hacer en esta vida.No solo tener hijos.Es mas una convencion social q otra cosa.
    UN BESO.

  2. Créeme q te entiendo…por q al igual q tu sufro lloro y vivo enojada no se sin con Dios con la vida no se… ver q hay mujeres q no son buenas madres a los votan.. los maltratan y a nosotras se nos a negado el dèecho de sentir de amar y dar vida … al menos de un precioso o preciosa.. 🙁

    • Gracias por compartir lo que piensas y sientes. Hoy día vivo una vida muy diferente a la que había planeado, he encontrado que puedo hacer muchas cosas sin hijos. Me he reinventado en muchos sentidos. Un abrazo

    • Duro, muy duro cuando hemos vivido desde pequeñas para desear ser madres. Llora tu dolor pero en algún momento detente y rescátate de la tristeza. No estás vacía, estás llena de nuevas posibilidades y con ayuda puedes volver a creer en la vida.
      No estás sola.
      Te mando un abrazo cariñoso.
      Tere D.
      Si te interesa seguir conversando puedes escribirme a: mihistoria@mujersinhijos.com

  3. Hola tengo 39 y para mí ha sido un desastre estar sin hijos porque siempre quise ser madre. Siento esa enorme necesidad y vacío a la vez. Siempre me pregunto porqué yo? Y más cuando hacen comentarios sobre mi tardanza a la maternidad. Como si fuera fácil responder algo q ni yo misma sé. Ya q mi cuerpo no me lo permite. Quizás ese sea mi destino. A veces me deprimo y otras trato de sacar fuerzas para seguir con mi vida. En medio de un mundo hostil es difícil asumir que no puedes ser madre.

    • Hola Claudia, hace un tiempo me sentía como tu lo describes, pero con el tiempo he ido comprobando que se puede vivir bien sin tener hijos, las sociedades en las que vivimos quieren encasillarnos a las mujeres como madres. Está en nosotras creer que eso no es cierto y trabajar en nuestro interior para ser mujeres plenas y completas por convicción, digan lo que digan los demás. Se que no es sencillo, pero se puede, esa es la realidad que hoy día vivo. Reconciliada conmigo misma y con el universo. Un abrazo,

    • Estimada Claudia, lamento tu dolor. Ese vacío es difícil de llenar cuando nos enfocamos en nuestra carencia. Te animo a comenzar a mirar desde la abundancia. No tener hijos no implica estar varias. Implica una abundancia de nuevas posibilidades. Dejar nuestros sueños atrás y en especial con tanta presión social es complejo, no te voy a mentir al respecto, pero somos creadoras de mundos y puedes perfectamente crearte tu mundo nuevo.

      Animo niña!! Tu puedes. Despierta tu creatividad interior!!
      Si te interesa seguir conversando puedes escribirme a: mihistoria@mujersinhijos.com
      Te mando un grab abrazo.
      Tere D.

  4. Hola!! Claro que me hubiera gustado ser madre pero se que traemos propositos distintos en esta vida. No es facil porque nuestras sociedades se basan en religiones, ademas un pais su nucleo es la familia. Al principio cuando supe que posiblemente no podria ser madre, pase momentos muy tristes… aun una semana antes de mi cirugia. Hoy 20 dias despues de la misma, Dios me ha reconfortado. Porque basta ver al rededor cuantas madres no son completas aun teniendo hijos. Creo que mi destino empezo el dia de mi cirugia, al reconocer que primero debo de perdonar y perdonarme, para que Jesucristo llene nuestros vacios. Solo El lo puede hacer. Hoy me siento contenta como estoy. Por supuesto que es una lucha constante pero mientras Cristo este conmigo, todo lo podre superar.
    Tambien soy de Guatemala, somos contemporaneas. Nuestras historias tienen similitudes lo unico muy diferente es que aun no estoy casada. Confio en mi Padre Celestial que pronto estare de fiesta en mi matrimonio. Y mas adelante me gustaria adoptar un niño y una niña, porque mi instinto maternal jamas desaparecera… el amor jamas muere!!

    • Hola Karla, me alegra leer que te sientes contenta como estas, cuando uno acepta su realidad, empieza a vivir mejor. Todos somos diferentes y buscamos la espiritualudad de distintas maneras, lo que es muy importante en la vida. Que te encuentres muy bien. Abrazos,

  5. Hola yo soy bessi y leí su historia y me puse triste porque yo hubiera deseado tener una mamá deseo tenerla aunque ya estoy grande pero me gustaría saber que es el amor de mamá mi madre me abandonó muy niña igual toda mi familia y no entiendo porque mujeres que no van amar a sus hijos porque traen hijos al mundo por ejemplo a mi no me amaron nunca Dios les debería de dar ese regalo a las mujeres como usted Doña vilma que me imagino que sería una gran mamá porque deseaba ser mamá y mientras otras no desean ser mamá y traen a los hijos sólo para maltratarlos 😓😢

  6. Este tema es muy doloroso, y más cuando te preguntan que porque no tienes hijos, o te dicen, si no estás casada, al menos ten un hijo, no te puedes quedar sola.
    En mi caso naci sin útero, fue muy triste cuando el médico me lo dijo, y por más que uno quiera superar la infertilidad, es una espinita que siempre está ahí, cuando ves a tus hermanas y amigas tener hijos, y tu nada, y a esto se le suma el hecho, las trabas que ponen para adoptar, que si no estás casada, que si no eres adinerada etc. Cada día es una lucha con ese dolor😢😢😢

    • Hola Andrea, te invito a que no te compares, se que es difícil ver como todas tus amigas tienen bebés y tu no. Pero es una etapa, pasará el momento del sufrimiento y con trabajo podrás sentir nuevamente que la vida está llena de color. Aceptar nuestra pérdida y vivir este duelo toma tiempo, pero se puede superar. Existen miles de posibilidades para tu vida, conviértete en una explorador de nuevos mundos, de nuevas formas de disfrutar de tu vida.
      Te mando un abrazo.
      Si te interesa seguir conversando puedes escribirme a: mihistoria@mujersinhijos.com
      Tere D.

  7. Hola en momentos estoy muy triste, me case a los 28 años y me enfoque a mi vida profesional y los hijos tenian que esperar, en ese tiempo mi matrimonio se deterioro y a los 7 años de casados mi esposo me confeso que habia dejado embarazada a otra mujer, el mundo se vino abajo, tenia 35 años y me divorcie. El formo su familia y yo tuve otra relacion pero ese hombre solo me queria como amiga con derecho. Ahora tengo 38 años y paso dias muy tristes, yo creo en la familia y el matrimonio, pero hay dias que pierdo la esperanza y mi duelo es permanente, dejr de ir al psiquiatra por problemas de dinero y no tengo con quien hablar, nadie me entiende.

    • Estimada Noemi, lamento mucho tu dolor. Cuesta dar vuelta la página de nuestros sueños rotos, y a veces nos vamos quedando en el dolor, en el duelo eterno y se nos convierte en depresión.
      No pierdas las fé, antes necesitas salir de la tristeza.
      Si lo deseas escríbeme a: mihistoria@mujersinhijos.com y podemos seguir conversando.
      Un abrazo,
      Tere D.

  8. Vilma saludos desde Colombia. Que historia; Yo acabo de cumplir 39 años aunque puedo tener hijos por circunstacias de la vida no los pude tener. Eres una muje super Valiente ojala tuviera un poquito de Tu Valentia. Dios te Bendiga y Exitos.

  9. Hola! Yo soy mexicana y me casé en 2013 con el amor de mi vida. Desde entonces intentamos tener un bebé hasta inicios del 2018 cuando me detectaron cancer en la matriz. Pase por la operacion que me quito mis sueños y posibilidades de ser madre. Tengo solo 37 años. A solo 3 meses de esto veo que sera muy dificil aceptar el no poder ver un pedacito de nosotros nacer. Duele mucho en el alma. Cada que veo a mi esposo y pienso en cuanto lo amo me duele mucho el no poder ser padres…. se que tengo que adaptarme a mi nueva situación y buscar la manera de ser feliz asi pero es un proceso que bien se que tomará su tiempo… gracias poŕ compartir tu historia.

    • Hola Sara, la historia de Vilma es un gran ejemplo de cómo salir adelante habiendo perdido un bebé. Lamento tu dolor, cuando se rompen nuestros sueños necesitamos aprender a pararnos nuevamente en nuestros dos pies sobre la tierra. En un principio tambaleándonos y luego ya con paso firme.
      Estás en lo cierto, es un proceso que toma tiempo y si se hace de a dos es un proceso muy enriquecedor para ti y tu pareja.
      Si te interesa seguir conversando puedes escribirme a: mihistoria@mujersinhijos.com
      Un abrazo apretado, Tere D.

  10. Me cuesta un poco de trabajo comprenderlas pero no las juzgo.En mi caso tengo 37 y nunca he soñado con hijos, no me hace ilusión y no encuentro alguna razón valida para tenerlos.El mundo esta de cabeza, la economía es difícil y ademas soy muy preocupona. Si tuviera un hijo lo amaría pero me siento feliz así aunque mi familia no este de acuerdo.

    • Hola Erika, creo que de eso se trata, de vivir y dejar vivir. Aun cuando no entendamos las decisiones de unas o el sufrimiento de otras, no significa que nos agredamos o menospreciemos. Cada una elige su camino y lo más hermoso es vivirlo plenamente, a veces con sus días oscuros y otros llenos de luz.
      Me encanta tu convicción, y no estar de acuerdo con tu familia te convierte a mis ojos en una mujer super valerosa.
      Te mando un abrazo.
      Tere D.

  11. Vilma me siento identificada con tu historia , yo vivi algo similar. Lo unico que te puedo decir es que cada dia que Dios nos da la oportunidad de vivir es un nuevo comienzo. Gracias a Tere por este hermoso rinconcito que creo para nosotras y a ti por ser valiente y compartir tu experiencia

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