llenado espacios vacios

Siempre estoy tan pendiente de funcionar que no alcanzo a despedir bien a mis muertos. Antes de derrumbarme, de quedar destrozada en mil pedazos, doy vuelta la página y sigo adelante, sobreviviendo, pero sin llorarlos lo suficiente. Y termino llevando a cuestas un peso muerto. Camino y todos mis duelos sin cerrar me acompañan. Nadie podría decir que he andado sola por la vida.

Por momentos estoy muy bien, tranquila con mi existencia, mi realidad y de repente me agarra improviso, me da un golpe en las piernas y me tira al suelo dando vueltas todo mi mundo.
Lloro… una vez más…
Siento el vacío…
Respiro…
Y me calmo.

Y con tanto pendiente entiendo que no es sólo por un duelo que lloro, sino que en esos momentos es por todos los que han ido quedando inconclusos. Se mezclan los niños que no tuve, la muerte de mi padre, mis mascotas, la vida que no salió como yo quería, los sueños que no se cumplieron incluso cosas que he querido mucho.

No sé si esto termina en algún momento. Creo que uno aprende a llenar esos espacios vacíos, a re-significarlos, o más bien a asociarlos con nuevas vivencias. Ya no se siente tan intenso como antes, sigue ahí, pero casi sin notarlo se han ido sanando partes de mi ser.

Y hoy me encuentro queriendo limpiar los procesos inconclusos para entrar en en la segunda mitad de mi siglo con nuevos aires y nuevas miradas. Trabajar en consciencia el duelo por los hijos no nacidos y la vida que quise y no tuve, son prioritarios.

Negación, rabia, negociación, depresión y aceptación. Todas las etapas del duelo en mayor o menor intensidad han estado presente todos estos años. Actualmente la rabia sigue siendo mi tema a trabajar. Y en especial la rabia conmigo misma. El aprender a perdonar las decisiones que tomé, muchas de ellas cuando era pequeña.

Es doloroso darme cuenta que muchas de las creencias que tengo o que tenía acerca de ser mujer, madre, los hombres, las relaciones, el trabajo, etc. y que muchas de mis decisiones de vida fueron fuertemente influenciadas por creencias, generalmente contradictorias, que pueden haber tenido mucho sentido cuando era niña (o pensaba que iban a tener sentido cuando creciera) pero con las que mi yo adulto y actual no está en absoluto de acuerdo.

Cuánta importancia le di a ese tipo de mensajes, muchos eran hechos u opiniones de personas. Verdades que yo tomé por absolutas y que quedaron sin examinar, activas en mi subconsciente, hasta el día de hoy. Puede que algunos mensajes aun se sientan verdaderos con mi vida actual pero varios otros ya no, están pasados.
Viaja por el mundo.
El lugar de la mujer es la casa.
Las esposas no son para el sexo, las amantes si.
La mujer depende económicamente del hombre.
Siempre sé financieramente independiente.
La maternidad es el destino de toda mujer.
Los hijos son una condena a cadena perpetua.
Se buena para que te quieran.
Las mujeres no se sientan con las piernas abiertas …
….no vaya a ser que algo entre por ahí.
A los hombres les aburre oír acerca de tus sentimientos.
No hay matrimonio sin hijos.
Un hombre no se atrapa embarazándote.
La mujer no es completa si no es madre.

Hoy puedo elegir mis creencias conscientemente y con mucho cuidado. No se siente lindo darse cuenta de muchas de estas cosas.
Entender cómo se fueron gestando ayuda a reconciliarme.
La noche, el silencio y la misericordia harán el resto…

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Mujer Sin Hijos, un aporte a la evolución de la visión femenina.

Este es un proyecto que está vivo y en constante evolución.
Si quieres colaborar o tienes una idea que sume, estaré encantada de escucharla.
Envíame un email a: mi historia@mujersinhijos.com.

 

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