Mendigar amor

 

Certeza, certeza absoluta en mi estomago, en mi corazón. ¿Tristeza? No sé, quizás. No quiero ver, mejor moverme de aquí para allá y no detenerme, no vaya a ser que la certeza me alcance desprevenida y golpee mi alma sin estar preparada. Quiero refugiarme en mi “enmimismamiento”. Molestia en todo mi yo. Ira, me duelen hasta las vertebras. Incomodidad, necesito darle espacio y tomar en mis manos esta bola enmarañada que tengo atascada pero me he escapado todo el día. Tristeza de reconocer la verdad.

Lo que has hecho en tu vida ha dependido de cómo se han comportado los hombres que han estado a tu alrededor” me comentó una amiga y eso no es todo, “tu manera de amar es resolviéndole los problemas a los demás… bastante soberbio de tu parte ”.

Uf y lo siento tan cierto. Entristezco de constatar cuán grande ha sido el poder masculino en mi desarrollo. Y no es que me vaya a dedicar a combatir lo masculino, es que simplemente constatar su influencia y darme cuenta que este yo no soy yo sino lo que otros han dictado llámese padre, abuelo, marido, novios, jefes, parejas, etc. me apena. De esa pena profunda que llega al útero y revuelve todo al interior.
He vivido queriendo ser amada, moldeándome a la opinión de los demás en especial de mi padre y parejas, siendo la estrella de papá, aparentando ser una mujer que se adapta a las situaciones, reflejándome en mis parejas, siguiendo los dictámenes sociales de cómo ser, vivir, comportarme si soy mujer, bueno si eres persona pero para el caso mío, el ser mujer. ¿Pero qué pasa si sea por la razón que sea no sigues esos dictámenes?

Me detengo no sólo en mis relaciones de pareja, sino en mi familia, mis amigas, haciendo por los demás lo que ellos y ellas no hacen por si mismos y si mismas, bajo mi mal entendido concepto de amor. Todo esto aumentado porque soy la persona que al tener tiempo libre porque no tiene hijos se encarga de resolverle los problemas a todos y todas. ¡¡Horror!! Hacerme cargo de cosas que no debería simplemente por el hecho de sentirme culpable de tener el tiempo que los otros no tienen, un juego que a ellos y ellas también les conviene lógicamente.
Donando parte de mi a quienes ni siquiera pidieron que me hiciera cargo y que hasta puede haber sido y ser una carga para ellos y ellas. Apabullante. Me viene a la mente mi Eneagrama, mi eneatipo 3 con ala 2 muy fuerte… qué claro.

La simple verdad es que sólo he estado MENDIGANDO AMOR.

Es noche de tormenta en mi alma. Las ráfagas enturbian mi interior arremolinando mis pensamientos, sentimientos cargados de calor extremo y seco. Se anuncia el agua que viene. En este desierto las nubes se niegan a romper aguas. Marzo lleno de juicios, cuestionamientos, indignación y miedo trata con dificultad de parir a Abril, mi medio siglo; confiando en que las aguas sanen las heridas de mi niña tímida, solitaria, vulnerable. Ha sido un mes muy extraño al sur del mundo.

Pero cómo ayudarme a encontrar a la verdadera yo, o mas bien como mantener a la verdadera yo. A no transar mis convicciones y todo el camino ya trabajosamente andado. No es que esto sea nuevo, llevo años tomando consciencia y trabajando en ello, me ha tomado mucho tiempo hacer mi camino, sé que cada paso que he dado y que doy me fortalecen para ser quien soy. Es sólo que de repente hay frases como la del inicio del post que me devuelven a punto cero y necesito recomponer pieza por pieza desde mis bases.
Sigue siendo difícil aceptar mis decisiones o decretos con respecto a mi ser mujer y del no tener hijos, a el modo en que me refiero a mi misma, a mi concepto de persona. Se que llegara la paz, la reconciliación y el auto-perdón, en ese camino estoy actualmente. Cambiar mi mirada, verme desde la ganancia y no desde la pérdida es parte importante de mis procesos, en especial el de no tener hijos.
Hoy me aíslo. Tiempo para reflexionar, de detenerme, de revisar, de sentirme, de oírme, de palparme pero no puedo aislarme para siempre, la interacción con los demás me es vital y no puedo vivir temiendo si nuevamente me diluiré en la nebulosa del amor. Ya veremos…

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Mujer Sin Hijos, un aporte a la evolución de la visión femenina.

Este es un proyecto que está vivo y en constante evolución.
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