Mujeres que inspiran mi caminar: Oriana Fallaci, periodista, escritora, polemista, valiente, Fue la primera mujer italiana corresponsal de guerra y con poco más de 10 años actuaba ya como correo de la Resistencia antifascista.

Antes de los 20 años optó por dedicarse al periodismo y a los libros. Como escritora de doce libros, vendió veinte millones de ejemplares en todo el mundo; como periodista ganó un gran prestigio internacional especialmente por sus entrevistas a personajes famosos. 

Obra literaria

En 1975 publicó Carta a un niño que no llegó a nacer, un libro sobre la experiencia personal de un embarazo y un aborto, su primer auténtico best seller mundial.

En 1979 concluyó Un hombre, dedicado a la historia de su compañero sentimental Alekos Panagulis, héroe de la resistencia griega contra la dictadura, fallecido el 1 de mayo de 1976 en un oportuno accidente de automóvil cuando estaba a punto de dar a conocer pruebas sobre la complicidad de varios políticos del nuevo sistema democrático con el régimen de los coroneles.

Cubrió como enviada especial numerosos conflictos bélicos, pero las entrevistas seguían siendo su especialidad, y la realizada en 1978 al ayatolá Jomeini reavivó su leyenda: a diferencia de otros periodistas occidentales, que veían en el clérigo chií una alternativa razonable a la dictadura del sah, Fallaci se le enfrentó y criticó sus opiniones sobre las mujeres.

Inshallah (1990), sobre la guerra de Líbano, fue una incursión en el terreno de la novela que dejó traslucir con claridad su antagonismo respecto a algunas organizaciones musulmanas, en especial la OLP. 

Sus últimos años

Se traslada a Nueva York y en 2001, reaparece con virulencia. Tras los atentados del 11 de septiembre escribió un vehemente artículo para el Corriere en el que denunciaba el fanatismo islámico y lo comparaba con el nazismo.

De ese artículo nació La rabia y el orgullo (2001). Aparecieron luego La fuerza de la razón y Oriana Fallaci se entrevista a sí misma, ambos en 2004.
Fue juzgada en Francia, Suiza e Italia por racismo y xenofobia por “vilipendio al islam”.

Vivió sus últimos años como una reclusa en su apartamento de Manhattan. No respondía al teléfono y sólo abría la puerta a su hermana y su sobrino. Ambos revelaron que la escritora y periodista temía que la asesinaran.

Quiso ser recibida por el papa Benedicto XVI antes de morir y éste le concedió una audiencia privada el 27 de agosto de 2005. No trascendió nada de lo hablado. Fallaci siguió definiéndose como “cristiana atea” y dispuso en el testamento que sus exequias fúnebres fueran laicas y estrictamente privadas. 

Fallece a los 77 años, en un hospital de Florencia.
Oriana Fallaci es una Mujer Sin Hijos.

Revisa nuestra galería en Pinterest de Mujeres Sin Hijos a través de la historia.

 

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