Es posible que hayamos llegado a sentirnos tan cómodas con nuestra imagen de “pobrecita de mí, yo no puedo tener hijosque podemos sentirnos hasta un poco reacias a dejarla. Estamos tan acostumbradas a ella que nuestro malestar se ha convertido en un lugar seguro.

El trabajo de nuestro ego es mantenernos seguras en un mundo inseguro y hace un gran trabajo haciendo que todo cambio parezca una amenaza. Y esto incluye a la creatividad. Si no estuviéramos tan ocupadas sentir lástima por nosotras mismas y culpándonos por nuestra falta de hijos, tendríamos que hacer algo al respecto – y «hacer algo al respecto “ implica un cambio.
El cambio – incluso buen cambio – implica una pérdida, algo que se tiene que dejar de lado. Y debido a que hemos experimentado tanta pérdida, nos hemos convertido casi en alérgicas a ella. Hemos sufrido tanto con que nuestro sueño de maternidad no se haga realidad, que soñar un nuevo sueño requiere enorme valor.

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La creatividad y el cambio son dos aspectos de una misma cosa; se trata de hacer o crear algo nuevo. Crear algo que nunca habría existido si no hubiésemos vivido, pero esto trae una cuota de pérdida también. Una de las razones por la que la creatividad es tan aterradora es que una vez que damos el primer paso no sabemos hacia dónde nos dirigiremos.

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Dar a luz no es la única Ley de la Creación
Dar a luz a otro ser humano es visto como el acto creativo primordial y puedo entender que así sea. Pero, dar a luz no es el único acto creativo, profundo y significativo. Es importante para nosotras las Mujeres Sin Hijos que encontremos otra manera de crear.

dejar-nuestro-selloJulia Cameron, en su libro sobre el redescubrimiento de nuestra creatividad llamado “El camino del artista», escribe acerca de “la sombra del artista”. Se trata de alguien que anhela expresarse de forma creativa, pero siente demasiado temor a hacerlo. Así, en lugar de cantar, por ejemplo, trabaja para una compañía de ópera; en lugar de actuar, se convierte en un agente; en lugar de convertirse en un orador inspirador que trabaja como un organizadora de eventos.
Para aquellas de nosotras que queríamos ser madres y que vivimos en un mundo lleno de hijos de otras personas, y tal vez incluso trabajamos con ellos, tenemos que ser conscientes de que no vamos a llegar a ser madres por la puerta de atrás, no podemos ser “la sombra de una madre”.

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Cuando miramos a las mujeres sin hijos por elección (y hay todas las variedades de ellas, al igual que existen todas las variedades de nosotras, y también de madres) podríamos envidiarlas un poco. Después de todo, ellas sabían que no querían ser madres, viven en una época en que es posible hacer esa elección y muchas consiguieron la vida que querían. No se sienten vacías, cáscaras carente de identidad o invisibles. Tampoco están definidas por su condición de sin hijos. Al no hacer de la maternidad una meta, no convertirse en madre no las ha definido tampoco. Son mujeres, no son mujeres sin hijos, aun cuando sabemos que muchas deben enfrentar discriminación por su elección. Las mujeres que no han tenido hijos por opción, no sienten que están perdiendo algo esencial porque su trabajo llena ese vacío en ellas.

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La pérdida de la identidad madre puede ser tan devastadora para nosotras que podemos subconscientemente querer aferrarnos a ella y permanecer atrapadas en el dolor. Es una cruel ironía que la falta de hijos también puede implicar no solo pérdida de nuestra futura familia sino que también la pérdida de nuestro grupo de pares, hemos tomado por sentado la compañía de nuestras amigas que cuando son madres ya no tienen suficiente tiempo para nosotras y comienzan a vivir una vida en la que no tenemos nada en común.
Ser soltera y sin hijos se siente muy difícil. Pero dejar de tener esperanzas y asumir que soy una Mujer Sin Hijos me ha asentado. Es necesario averiguar quiénes somos, tener un proyecto de vida propio y lo que queremos de una relación si ya no vamos a crear una familia. Saber que es lo tenemos que ofrecer, porque simplemente al menos a mi, ya no me interesa ser pareja y/o esposa del modo tradicional.

La falta de alegría que experimentamos tantas de nosotras a medida que llegamos a asumir la pesada realidad de no tener hijos, puede ser porque estamos parcialmente atascadas en la fase de depresión del ciclo de dolor. La incapacidad de sentir placer, es un síntoma de depresión. Las cosas que antes nos daban placer ya no parecen tener ningún efecto en nosotras. Atascadas en el dolor, en la tristeza, nos olvidamos de cómo jugar. Y, al hacerlo, nos olvidamos de cómo vivir. Desde niñas, a través del juego, a través de la creatividad es que damos forma a nuestra comprensión del mundo. El juego es nuestro “trabajo”.

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Cuando hablo de una vida significativa, lo que quiero decir con esto es una vida que nos saca de la cama por la mañana y de la que nos sentimos emocionadas de hablar al respecto cuando alguien nos pregunta acerca de ella.

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La enfermedad como una defensa contra el Cambio
Pero nuestra identidad de víctima nos lleva a oponernos a ser felices. Muchas de nosotras nos hemos definido por nuestra incapacidad para ser madres y la pérdida no sólo de nuestras familias, sino también de la camaradería y la pertenencia al grupo de la maternidad. Aun cuando ya sabemos que la maternidad no siempre es color rosa. Pero perder esa identidad, especialmente si hemos pasado una gran parte de nuestra vida esperando y tratando de hacerla realidad, puede dejarnos vacías, sin energía y sentirnos casi invisibles.
Y una manera de que esto podría aparecer como una manera de resistirnos a la vida creativa es a través de la enfermedad. La negación, la primera etapa del proceso de duelo y, a menudo la primera etapa del proceso de cambio, es un terreno propicio para las enfermedades psicosomáticas.

Si no podemos pensar en una vida significativa debido a una enfermedad, o una serie de enfermedades menores, podría valer la pena escuchar nuestro cuerpo, porque está definitivamente diciéndonos algo. Podría ser que nos estemos obligando a dar el siguiente paso antes de que estemos listas y que lo que realmente necesitamos en este momento es una terapia y un poco de apoyo con el fin de procesar nuestro dolor. O podría ser simplemente que tenemos miedo del cambio y estar enferma nos da un tipo de identidad sólida a la que no estamos dispuesta a renunciar todavía (nuestra identidad de “pobrecita de mí, yo no puedo tener hijos”). También puede ser que necesitemos de un período de descanso profundo. A veces, parece que la única manera de obtener ese tipo de descanso en nuestra sociedad es enfermarse de manera que no tenemos otra opción. Si estamos enfermas porque necesitamos tiempo para procesar y esta es la única manera de darnos permiso para hacerlo, entonces aquí es donde necesitamos estar.

Pero si sabemos, en el fondo, que nuestro tiempo ha pasado y no tomamos acción porque estamos aterrorizadas, es hora de tomar las riendas de nuestra vida otra vez, entonces tal vez es hora de tomar un riesgo, ser un poco creativas y ver qué pasa. La respuesta es simple:

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Aprender a confiar en nuestra capacidad de saber qué es lo mejor para nosotras puede ser muy sanador.

Necesitaremos domar algunos dragones
Creo que volver a conectarnos con nuestra creatividad y depurar lo terrores es una parte absolutamente vital no sólo por la recuperación de nuestra falta de hijos, sino también en la creación de una nueva vida para nosotras mismas que tenga significado, pasión y propósito.
Lo que esto significa para cada una de nosotras es diferente. Necesitamos tener una conversación con nuestra alma y domar algunos dragones también. Tenemos que convertirnos en nuestra propia heroína de nuevo.

Y así como en el post anterior hablamos de darnos tiempo para regalonearnos y buscar las cosas que le hacen bien a nuestro cuerpo, nuestra mente y nuestro espíritu,  necesitaremos ahora conectarnos con las cosas que nos gusta hacer.

Las invito a realizar el siguiente ejercicio:

¿Qué palabras o frases que te vienen a la cabeza cuando piensas en la palabra «creatividad»?
¿Qué cosas o juegos qué te gustaba hacer o jugar cuando eras una niña?
¿Qué cosa desearías no haber “perdido o dejado de hacer” de cuando eras niña?
¿Qué actividad de adulta te hace fluir? Donde el tiempo parece no existir y las horas vuelan sin darte cuenta y te sientes completamente absorbida y en paz.
¿Puedes ver algún patrón o tema emergente en las respuestas?

Entra en acción
Elige un «pequeño paso» al que puedas comprometerte a esta semana para realizar alguna de estas cosas. No tiene que ser un gran compromiso (esa es tu Critica Interior hablando), ni siquiera debe ser productivo, mientras más pequeño, menos complejo y más frívolo, mucho mejor!

Dependiendo de la personalidad y habilidades de cada una de nosotras lo que es divertido para una puede ser un infierno para alguien más, así que por favor no se sientan limitadas por los siguientes ejemplos:

  • Anda a un lugar que amas como una galería de arte, un centro de artesanía, un museo, una tienda de herramientas, una tienda de arte, una librería, el mercado de agricultores, un centro de jardinería, o una biblioteca – cualquier lugar que te inspira pero que has estado evitando recientemente. Compra una tarjeta postal o algún pequeño recuerdo. Observa como te sientes.
  • Revisa tu ropa y ponte algo que te hace lucir y sentir bien – sólo por el placer de hacerlo.
  • Re-ordena tu habitación, cambia los muebles, dale una buena limpieza y haz que se sienta especial nuevamente. Esto es una de las cosas que más me ayudan a mi personalmente.
  • Toma tu cámara y sal a caminar. Fotografía cualquier cosa que te llame la atención. Imprime las fotos y ponlas en un lugar donde las puedas ver fácilmente para recordar el día y como fuente de inspiración.
  • Haz un poco de costura u hornea algo, puramente por diversión.
  • Escribe un poema.
  • Hacer un proyecto de arte.
  • Cambia tu ruta al trabajo, almuerza diferente, hablar con diferentes personas.
  • Lee una biografía de una mujer sin hijos admiras. Si necesitas un poco de inspiración, echa un vistazo a la Galería de Mujeres que Inspiran Mi Caminar en Pinterest.
  • Planta algunas nuevas flores en su jardín, compra flores frescas, regálate alguno arreglo floral.
  • Arregla algo que está roto con tus propias manos. Lo que sientas como lo más divertido.
  • Haz equitación, natación, patinaje sobre hielo, escalada en roca, baila salsa o canta en un karaoke- lo que sea que te guste o que siempre deseaste hacer.

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