Conociendo a nuestra Madre Interior

Para aquellas que queríamos ser madres pero para quienes esto no resultó, es importante reconocer que nuestro deseo de dar, de nutrir, necesita un canal de expresión.

Si no le damos una salida a este sentimiento, este puede convertirse en «energía estancada».

Puede ser difícil saber qué hacer con nuestra necesidad de dar. Muchas de nosotras tenemos mascotas y esto ayuda mucho. Sin embargo, los animales domésticos, las parejas, o alguien a quien podamos nutrir, puede ser reflejo de una necesidad desesperada de dar. Necesitamos primero nutrirnos a nosotras mismas y esto no es egoísmo.

entregarnos

Esto requiere el desarrollo de una intimidad con nosotras de la que podemos estar desconectadas. Después de años de vivir buscando nuestra «familia perfecta» podemos no saber cómo cuidarnos ni saber qué es lo que nos gusta o incluso podemos creer que no lo merecemos. También es posible que tengamos que luchar contra prejuicios acerca de la «auto-complacencia», «auto-obsesión» y egoísmo.

El psicoanalista Inglés Donald Winnicott desarrolló el concepto de “la madre suficientemente buena”: una que no es perfecta, pero lo suficientemente fuerte como para permitir a su hija la libertad de explorar, un sentido de seguridad y protección.

Ser «lo suficientemente buena», más que perfecta es enormemente transformador. Es conocer la diferencia entre el auto-cuidado y auto-indulgencia, o entre disciplina y abandono. Dejar de vernos a nosotras mismas como «mercancía dañada», sino más bien como un ser humano con la capacidad de sanar, si se le da el estímulo y el apoyo adecuado, al igual que todas los demás.

Ser “suficientemente buena” también significa que venzamos nuestros comportamientos cuando no somos «lo suficientemente buenas». Por ejemplo, yo uso la comida para consolarme a mí misma cuando estoy estresada, aburrida, cansada o molesta. Lo he hecho desde que era niña. Como adulta, he realizado muchísimas dietas, y he pasado por períodos en que he comido muy mal o he comido en exceso. Sobra decir que he tenido un montón de apoyo de los medios de comunicación para hacer de mi cuerpo el objeto de todos mis problemas. Me he visto como alguien que tiene problemas con la comida. Y esta es una identidad de víctima en la que responsabilizo a algo exterior por mis problemas y es más, es ese algo externo lo que dirige mi vida y no yo. Necesitamos dejar de lado nuestra identidad de víctima, tomando consciencia y entendiendo que nuestra felicidad depende de nosotras y de nadie ni nada más.
Ahora trato de ser consciente de que la comida es algo que me puede consolar, dentro de limites «suficientemente buenos». Y esto no sólo está bien, sino que lo tomo como cuidado personal.
Cada una conoce sus limites «suficientemente buenos». Por supuesto que yo no hago las cosas bien todo el tiempo – no creo que alguien lo haga – en especial con mi alimentación y, a veces tengo que luchar con fin de alimentarme bien a mí misma. Pero ya no culpo a los medios ni a mi cuerpo sino que trato de estar atenta a si estoy comiendo porque mi cuerpo necesita nutrirse o cuando estoy compensándome emocionalmente. El tema aquí es que sea, como ya dije, dentro de limites «suficientemente buenos», si me como un trozo de chocolate o si me como la barra de chocolate entera y termino sintiéndome mal, muy mal.

madre-buenaPorque una madre perfecta sofocaría nuestro desarrollo. Ser una versión “suficientemente buena” de nosotras mismas es lo que necesitamos. El perfeccionismo es la otra cara de “no eres suficiente” y otra plataforma clásica para darle rienda suelta a la critica interna de la que hablé en el post de la semana pasada.

Tómate un descanso. Trata de mostrar un poco de bondad y compasión contigo misma en lugar de ser dura y crítica. Vas a ver que el mundo en realidad no se desmorona.

¿Qué es el cuidado personal?

Autocuidado

Respetarnos primero a nosotras mismas, respetar nuestros ciclos, respetar nuestros ritmos, cuidarnos. Si no nos respetamos primero nosotras ¿quién nos va a respetar? Si no nos entregamos amor a nosotras mismas ¿qué amor podremos dar? Si no nos conocemos a nosotras mismas y tenemos un proyecto personal de vida, sin depender de si tenemos o no hijos, de si tenemos o no sin pareja, ¿qué es lo que vamos a entregar a otros?
Hemos pasado por bastantes años de búsqueda infructuosa, orientada a conseguir algo que ya no será para nosotras, es el momento volver a reencontrarnos y enfocarnos en tener una vida plena, satisfactoria y con sentido, así tal como somos ahora… just the way we are!

Y para cuidarnos, para reencontrarnos, necesitamos darnos tiempo. Regalarnos tiempo para volver a sentir esa chispa que nos motiva.

Aquí van algunas ideas:

  • Abraza a alguien y/o pide un abrazo.
  • Canta o encuentra un lugar privado y grita en voz alta. Esto es maravilloso para liberar la rabia, sobre todo si lo haces en medio de un campo o en algún lugar donde nadie vaya a escuchar.
  • Pasa tiempo con alguien que nutra tu vida.
  • Habla contigo misma como le hablarías a una querida amiga o una niña pequeña.
  • Deja de ver películas de madres, historias de familias felices con niños perfectos y practica estar un día entero sin recriminarte acerca de tu vida y tu forma de ser.
  • Agradece en voz alta a cada parte de tu cuerpo mientras te bañas, duchas o hidratas. Reconozco que es muy difícil hacerlo, y te sorprenderá el resultado.
  • Respira profundamente y recuerda que, «esto también pasará».
  • Toma una siesta sin poner la alarma.
  • Cocínate una comida sana y deliciosa, y pon la mesa para ti como invitada de honor.
  • Sumérgete en un baño caliente con vino, velas, música y una novela mala de calidad. Date permiso para desconectarte. ¡No lleves el teléfono al baño!
  • Cómprate algo de ropa interior nueva y deshazte de todas las cosas ‘viejas’. Verás que bien se siente.
  • Haz un poco de jardinería.
  • Ordena tu armario y regala toda la ropa que no usas, la que te queda mal, la que tienes porque alguien te la regaló pero que no te gusta o no te queda.
  • Pasa algún tiempo sola en la naturaleza y deja tu teléfono en casa.
  • Reza en tu propia manera cada mañana. Di «gracias» más veces que “por favor” – la gratitud y la alegría iluminan las mismas áreas del cerebro.
  • Piensa en alguien que puede sentirse solitaria y dale una llamada.
  • Haz una buena acción en secreto para otra persona, todos los días durante una semana.
  • Visita un lugar sagrado. Lo que eso signifique para ti.

 

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